"Mi Hermano el Ex-Presidiario"

(por Jonatán Guibert)

Mi Hermano el ex-presidiario.-

Tiene el poder del análisis veloz, el consejo pronto en la boca, la mirada fija a los ojos, la curiosidad de saber y entender los grandes “por qués” de la vida, le gusta ser misterioso pero odia el misterio, posee el miedo y la cautela en medio de su frente digna como todo aquel que no quiere repetir errores propios y heredados, habla con humildad con un tono de voz que suena a ruego pero que a veces es tan directo que produce el silencio en los demás.
Intenta vestir juvenilmente, pero dentro suyo bulle un espíritu conservador, enérgico, disciplinado, adulto y muy activo que valora la lealtad y la reserva.
Puede doblegar su voluntad a capricho propio, intenta buscar el bien en las cosas malas, y todo lo que se hace en nombre de su Dios, lo cree bien hecho.
Creció construyendo caminos y carreteras en el barro, le encantaba almacenar hormigas rojas y negras en frascos vacíos de mahonesa y cuando creía tener las necesarias las vaciaba al mismo tiempo dentro de una caja y veía a las hormigas matarse ante sus ojos, una especie de guerra mundial de tenazas y ácido fórmico, un Armagedón de hormigas a pequeña escala. Claro después tenía pesadillas y despertaba sudando y gritando en las madrugadas, creo que cuando vaciaba las hormigas, imaginaba que era una hormiga soldado de esas cabezonas y rojas con unas tenazas inmensas capaces de arrancarle la cabeza de un mordisco al gato. Talvez así descubrió que la lucha cuerpo a cuerpo es poco práctica…es mejor usar pólvora.
Buen alumno aplicado, memorión, amigo del enemigo en clases, o sea del profesor, poco dado a barrabasadas, que se sepa.
Si se elegiría una persona con la hoja de vida impoluta, sería la de él.
Pero recuerdo que un día lo tuvimos que sacar de la cárcel.
Fue un sábado muy temprano me despertó una llamada, me vestí rápido calculando la gravedad del caso y al salir lo comente con la abuela, claro, a los cinco minutos de salir de casa, me llovieron llamadas de tíos y primos, lo que al final convirtió el rescate privado, en todo un asunto familiar.
Bueno, la verdad es que si me hubiese pasado a mi hasta sería normal, pero ¿a él?, ¿la oveja blanca de la familia?…era algo que se tenía que ver con los ojos para creerlo.
Nos acercamos hasta la comisaría donde estaba retenido, éramos aproximadamente como 14 familiares, no lo habían fichado todavía, talvez por tener algo que negociar, esta policía corrupta siempre igual, nunca cambian.
En fín, después de explicarnos que no quiso dar explicaciones a los guardias de seguridad nuevos que no le conocían de un Centro Comercial, por entrar a las 4 de la madrugada a nuestra propia tienda, se enzarzó en una pelea con los 4 guardias de cachetes inflados y anestesiados por las hojas masticadas, con olor a cigarrillos sin filtro, que lograron dominarlo y amarrarlo hasta que la policía vino a llevárselo, con la acusación de “Intrusión en bien privado”.
Bastó un billetito de 50 dólares por debajo de la mesa al capitán de policía y el protagonista fue puesto en libertad a los 3 minutos por el propio capitán. Salió murmurando juramentos hacia la institución policial, con el semblante de hastío y su orgullo herido, amenazó a otro policía por su exceso de celo y con un trozo de papel con varios números de teléfono de los presos que se quedaban y que no podían avisar a sus familiares por no tener el dinero para pagarle el precio a la corrupción.
A los 15 minutos estaba comiendo un par de empanadas con un batido de durazno, rodeado de los suyos y donde no faltó las preguntas obvias, los mimos, los chistes de presos, las bromas y el típico: ”hay papito, ¿¿te han tratado bien esos animales??” por parte de las tías. jejeje
Sinceramente creo que hay 3 cosas de las que uno nunca está libre de padecer: La cárcel, un hospital y el cementerio.
La vida es eso, un cúmulo de anécdotas y experiencias, algunas se recuerdan con alegría, otras con tristeza y otras con vergüenza, pero esa es la vida y vale la pena vivirla...lo importante es no embarrarnos tanto que se nos haga imposible seguir viviendo la vida con libertad.