La Gracia de dar Gracias

Gracias.

¿Hasta qué punto utilizamos esta palabra en nuestro día a día?

¿Hasta que punto se muestra usted agradecido con los demás?

¿Qué razones nos impulsan a hacerlo?

Y sobre todo, ¿te sientes mejor cuando lo haces?

Una cosa que aprendí desde pequeño es ha ser agradecido con todo y por todo, bueno no tan desde pequeño pues los niños recién pueden desarrollar esta característica a partir de los 7 años. Pero recuerdo a mis padres haciéndome repetir “el gracias” y “el por favor” en todo y por todo.

La gratitud es en esencia, devolver un bien. Es un acto o ejercicio que se realiza y experimenta cuando somos conscientes de que el favor que se recibe es valioso para nosotros, costoso para el que lo hace, un regalo con buenas intenciones y sin la intención de recibir algo a cambio ni obligación alguna. Por supuesto que es más que una actitud y una virtud moral o por lo menos así lo entiendo yo, porque me exige reconocer que uno a sido el beneficiario de la generosidad o bondad de otra persona y eso es bonito, hace sentir bien y promueve un sentimiento de gratitud hacia esa persona.

Robet Emmons profesor de Psicología de la Universidad de California, sugiere que el pensamiento agradecido promueve en todos aquellos que lo practican una amplia variedad de beneficios psicológicos, físicos he interpersonales, como ser:

Niveles altos de buenas emociones, felicidad y optimismo, afrontan mejor el estrés diario y se recobran antes de las enfermedades. Además, la gratitud protege de los impulsos destructivos de la envidia, el resentimiento y la amargura.

La gratitud es un sentimiento, pero la ingratitud se manifiesta a través de palabras y hechos que a menudo pretenden herir. Quizá por eso, el ser agradecidos es un comportamiento universalmente elogiado pero ocurre lo contrario con la ingratitud.

Para Kant la ingratitud era “la esencia de la depravación”.

Para el Poeta del siglo IV Décimo Magno Ausonio “lo más detestable que produce la tierra es un hombre desagradecido”

La Biblia nos insta a mantenernos agradecidos por todo y creo que todos hemos escuchado el refrán: “Es de bien nacido, el ser agradecido”

Hasta el mismísimo Albert Einstein decía que cada día debía recordarse a si mismo 100 veces que toda su vida dependía de los esfuerzos de muchas personas, vivas y muertas.

Para las personas con creencias religiosas, la gratitud establece un fuerte vinculo con la divinidad, el sentirse agradecido hacia un dios, entendiéndolo como el máximo benefactor de la humanidad, es recomendado (y recompensado).

A pesar de todo la gratitud, independientemente de nuestra edad o sexo, puede ser un plato difícil de digerir, es como una píldora que nos obliga a ser más humildes y a replantearnos nuestra idea de autosuficiencia. Es fácil ser agradecidos cuando todo va bien. ¿Pero qué pasa si las cosas se tuercen? En ciertos momentos, sentir amargura y rabia parece ser una reacción mucho más natural.

Hay un ejemplo sobre este caso, tenemos por un lado a Job en el Antiguo Testamento y por otro a Satán que dice que la fe de Job, un hombre justo, religioso y poseedor de una gran fortuna, se debe exclusivamente a que goza de prosperidad.

Dios, para demostrar que Job le es fiel sin importar las pruebas, permite que este pierda sus hijos, su fortuna y su salud. Hasta su propia mujer caprichosa, le insta a maldecir a la divinidad, pese a todo Job se mantiene fiel y bendice el nombre de Dios, un acto de gratitud que es premiada por Dios, curándole y concediéndole el doble de lo que antes tenía. Es talvez uno de los ejemplos mas vistosos de cómo la gratitud se mantiene firme a pesar de que todo va mal.

Se dice que muchos de los judíos que sobrevivieron a los campos de concentración nazis y fueron liberados por las fuerzas aliadas, a pesar de pasar años de esa guerra, a pesar de continuar y rehacer sus vidas, seguían repitiendo como una muletilla: GRACIAS por todo y a todos, valoraban muchísimo más las cosas que para todos son una rutina, agradecían hasta una sonrisa de cualquiera en la calle., por los días lluviosos, por los de sol, por poder tener una comida caliente y hasta poder simplemente pasear por la calle.

No quiero esperar a sufrir un shock en mi vida que me haga recapacitar y valorar mucho más las cosas, quiero vivir agradecido por lo que tengo, mi familia, mis amigos y conocidos, por el techo que tengo sobre mi cabeza, por la comida, por el abrigo, por que puedo vivir y criar a mis hijos en libertad, por que tengo derechos y obligaciones, por todo y por ustedes, si alguna vez leen a este loco fanfarrón….GRACIAS.