La Galanteria

La mayoría de las veces la brutalidad y la ignorancia del hombre común confunde sensualidad con sexualidad, bueno, la verdad es que gracias a esos atributos se pueden llegar a confundir muchas cosas más. Pero quiero tocar el tema de la galantería, una palabra en extinción y en desuso. ¿Fueron alguna vez los hombres galantes?
Sí, y antes lo eran muchísimo más, al menos por que era algo que se les exigía socialmente lo podemos leer en las novelas antiguas caballerescas, mosqueteras, barrocas y de gentilhombres con una forma de hablar y de comportarse muy poética que muchos en esta época tacharían de cursi. Pero ahora apenas quedan hombres delicados, amables, galantes con las damas y la verdad es que también quedan muy pocas mujeres que se comporten como damas. La galantería es un atributo de ambos sexos y que deben practicar hombres y mujeres. Es un juego, es un estilo de vida, un grito de “aquí estoy yo” para echarle sal a la vida. Es mirar y ver, aunque en estos tiempos apenas nos miramos los unos a los otros en la calle, o dentro del transporte público, cualquiera que sea, de cualquier país del mundo y así difícilmente podemos ser galantes.

Ayer entré a un bar a tomar un café con churros y observé a un hombre y a una mujer peleando por la única silla libre que había a esas horas matutinas en que todos apuran el desayuno para ir a trabajar. La pareja rondaba los cincuenta años pero no parecían tan enfermos como para tener la urgencia de sentarse, simplemente los dos querían estar más cómodos. Al final el hombre fue el que cedió pero renegando, y decía que las mujeres de hoy lo quieren todo, igualdad y ventajas. Me pareció que el hombre tenía razón o quizás ella no supo verlo a él. Pero ambos demostraron que su sensualidad y galantería estaba fuera de servicio. Hoy solo se galantea para llegar al sexo. No es extraño que si alguien en cualquier café, restaurante o local de ocio galantea, te invita o simplemente te cede una silla como en el ejemplo anterior, tardará muy poco en hacerte una proposición erótico-festiva…jajaja. Es algo común ver a hombres en la calle rascándose los testículos, escupiendo una flema verdosa justo al lado de una mujer y eso lo considero sórdido, de mal gusto, una falta de pudor y masculinidad aberrante que convierte la realidad en algo mucho más feo, más muerto. No existe límite de edad ni estado social que justifique el despojarnos de los buenos modos y detalles galantes de nuestra forma de ser, la capacidad de seducción no se basa en lo sexual, sino en lo sensual. Y lo sensual simplemente inspira galanura.