Vida 15

Amiga del Dolor
(Por Jonatán Guibert)

Se levanto por la mañana con la vida destrozada e hizo la maleta para largarse cuanto antes de aquél lugar que le recordaba al pasado y también porque sentía en su ser un corazón que comenzaba a palpitar cada vez con más fuerza.
Caminó hasta la estación del tren y compró pasaje para la ciudad del Olvido, quería que el tiempo se olvidara de ella cuanto antes, quería no saber, quería escapar y desaparecer para siempre de esos edificios y sus iglesias.
No podía olvidar el roce de esa piel, no podía sacar de su mente cada mañana cuando juntos reían y disfrutaban uno del otro, enamorados, ilusionados en esas mañana blancas y llenas de luz cuando todavía podía besarlo mientras dormía y espiarle la cara adivinando sus sueños cuando los ojos se le perdían en el horizonte y el silencio solo era un idioma más para decir te amo.
Había dejado por primera vez de pensar en ella misma, quería que ese hombre que la abrazaba con ternura y que la llamaba princesa sea feliz, que la vida le sonriera a cada segundo y tenerle para siempre a su lado, quería verle envejecer mirando sus ojos y el contorno de sus labios, quería amarlo y dedicar su existencia a hacerlo feliz.
La acusaron de no conocer el amor verdadero, de que había diferencias profundas entre él y ella, le hablaron de yugos desiguales y diferencias religiosas irreconciliables, de amenazas y castigos, que al final todo lo de ellos no tenía futuro, ¿cómo se puede calcular el amor?...es imposible, pues el amor todo lo abarca, es infinito y a la vez cabe en nuestros pequeños corazones, es el espejo donde Dios se mira y miramos a Dios, sin amor es imposible conocer a Dios.
Tontas teorías de perversos, yo sí que entiendo lo que es el amor, y ésa es una de las razones por las que no puedo nunca más ser como ellos, aunque lo intenté, asistí a esas reuniones por él, y aguanté que me llamaran pecadora y me ordenaran arrepentirme de pecados que hasta ese momento no sabía que lo fueran. El amor no es auto negación. El amor no es sangre y sufrimiento. El amor no es asesinar a tu hijo para satisfacer tu propia vanidad. El amor no es odio ni ira, ni mandar a millones de personas a una tortura eterna porque han ofendido tu ego o desobedecido tus reglas. El amor no es obediencia, conformidad ni sumisión. Éste es un amor falso, que es dependiente de la autoridad, del castigo o de la recompensa. El verdadero amor es respeto y admiración, compasión y amabilidad, brindados libremente por un ser humano saludable y sin temor. El amor es libertad.
Ahora se iba para siempre con la vida rota en mil pedazos, ahora solo le quedaba el recuerdo de un gran amor y de todo lo que lucharon con esa gente, pero no le importó le quitaron a su gran amor lo raptaron y le lavaron el cerebro, pero ella se marchaba feliz porque aún sentía en su piel el perfume de ese amor y en su vientre iba el pasado y este volvería a nacer.

(Basada en la canción de Alberto Plaza, del mismo nombre)