Reflexión sobre racismo y religión


Charlaba el otro día con un compañero de trabajo que es un español culto, educado y de un espíritu despierto, me gusta charlar con él ya que comparte conmigo esos pocos valores liberales con los que estoy de acuerdo, aunque sean muy pocos, pero que promueven (aunque no estén específicamente abocados a ello), el “amaos los unos a los otros”. Sí,...aquí se aplica el “Analizarlo todo y retened lo bueno”. Y aseguro que también en el Liberalismo hay ciertos puntos buenos aunque muchos de ellos utópicos.

Decía que charlábamos sobre las religiones ya que mi amigo es ateo y racista por convicción.

No pude ni quise convencerlo de lo contrario, dejé que su prejuicio sea su ataúd por culpa de una generación viciosa surgida de la pobreza y la ignorancia (la Dictadura Franquista). Como la mayoría de los racistas y religiosos del mundo, aunque no todos.

Su racismo no era un racismo teórico, que es tal vez la cara mas amable del racismo(si es que la tiene), por lo tanto discutible y hasta deslumbrante. El racismo que lo carcomía era un Racismo Cruel, ese que condena a una persona extraña por el simple hecho de ser extranjera o diferente.

Me sentí como un ingenuo, yo pensaba que quienes gozábamos de una buena educación sea esta académica o autodidacta, no podíamos ser racistas ya que sabíamos lo que el racismo a destruido en los seres humanos en toda la Historia de la Humanidad. Hemos leído lo que ocasiono el racismo en los campos de Concentración nazis, la lucha que originó la defensa por los derechos civiles en EEUU o el Apartheid Sudafricano, y sin ir más lejos esos inmigrantes ilegales que hoy en día llegan como pueden y aguantan toda clase de explotaciones por vivir en las antiguas colonias llamadas ahora Madres Patrias.

La globalización está haciendo posible que nos convirtamos en personas que llevamos una vida Cosmopolita por tener y convivir con vecinos de diferentes razas y culturas. Solo en mi barrio aquí en Madrid conviven 58 nacionalidades diferentes.

He visto tantas religiones y culturas y he leído sobre ellas y se supone que nos hemos dado cuenta de que una persona puede ser cristiana, judía, budista, musulmana, atea o agnóstica y muchas cosas más pero que aún así todos podemos entendernos gracias a los principios de igualdad, libertad y convivencia civilizada que compartimos todos.

Todos los seres humanos tenemos las mismas posibilidades de ser apreciables, por nuestra inteligencia o por nuestras cualidades y calidades morales. Todos podemos explotar o superar nuestro entorno físico, social y cultural con las mismas posibilidades de éxito.

La retórica estúpida de la “guerra al terrorismo” había convencido a mi amigo, de que todo musulmán es un terrorista en potencia y por culpa de la crisis mundial que ha hecho mella también en España creía que todos los extranjeros “ilegales”, venían a quitarnos los trabajos.

Como ya dije anteriormente, mi amigo es también ateo y tiene muy poco respeto por las religiones porque no logra ver y entender la racionalidad que hay detrás de las grandes religiones.

Hay quienes creen que un cristiano, un musulmán, un budista, un judío y en general todos los religiosos del mundo sea esta o aquella su fe, son una especie de esclavos mentales, incapaces de someter a un juicio crítico y objetivo sus lecturas doctrinales o que siempre tendrán pensamientos distorsionados por culpa de su actitud de humillación ante los dogmas de su religión, o nos acusan de PROSTRACIÓN ante las interpretaciones literales o subjetivas de la Biblia.

Puedo decir que aunque existen tendencias hacia el fundamentalismo y el dogmatismo en todas las religiones, tarde o temprano los creyentes vivaces, inteligentes o inquietos, suelen superar estos calificativos y nace en ellos el AMOR verdadero hacia el prójimo, pues han superado por medio de la racionalidad religiosa esos prejuicios ignorantes por culpa de una ausencia de educación o por el contrario debido a una educación poco exigente, o tal vez muy exigente y poco reflexiva.

Rechazar a una persona, achacarlo de inferior o negarle oportunidades abiertas a los demás por su condición social, por su raza, credo, o idiosincrasia es una ofensa que va en contra de los intereses de toda sociedad humana que tiene la obligación de aprovechar el talento innato de todos. Estoy convencido que el racismo es un Mal Cruel que despoja a una persona de la confianza y el respeto que le corresponden y que es su derecho universal.

La Xenofobia es lo que queda en nosotros de ese animal semi-humano, del viejo hombre, del bestia hombre, es un residuo de nuestra etapa anterior de nuestra historia y que empaña y ensucia tertulias y debates de la intelectualidad o religiosidad más respetada y nos impide seguir evolucionando como seres humanos.