"El Arquitecto de su Universo" Parte 2

El Arquitecto de su Universo (2da Parte)
Por Jonatan Guibert

Le dedicaba canciones y versos al oído, cantaba en las noches poesías de moda, enamoraba y maldecía a la vez, no teniendo mas tiempo y mas manos para detener lo inevitable, pues la gran tragedia del amor es que siempre hay uno que ama y el otro que se deja amar.

La curiosidad de los espíritus libres es ilimitada y jamás podrá llenarse, pues son viajeros del tiempo y del amor y el que está acostumbrado a viajar sabe que tarde o temprano tendrá que partir.
La muerte del amor es el olvido, pero ha veces todavía amando se comienza a olvidar, caemos en la costumbre y ni todas las promesas, ni toda la poesía, ni todas las canciones del mundo lograrán avivar las cenizas mojadas de un amor rutinario.

Perdió el Norte y se humilló y descubrió que el orgullo es una protección que no tenía y que la dignidad minimiza los moretones del alma cuando se sufre por amor, esa dignidad de la que carecía. No lograba siquiera abrir los ojos para mirarse y descubrirse tirado en un rincón de la habitación, llorando, se arrastraba aferrado a un amor que ya no quería amar, pero que a pesar de todo le dolía y que aún sentía en su piel. A lo largo de su vida tuvo que abrirse paso entre la maleza de este mundo y descubrió que no se podía confiar en nadie ni en nada, pues de una extraña forma todo le parecía un engaño, una ilusión. Y descubrió que en lo único que podía confiar era en sus sentidos, en la vista, en el gusto, en el tacto, en el olfato y en el oído, todos ellos no filosofaban sobre ideas e hipótesis improbables, no dejaban que una teoría o doctrina maneje su actuar mediante una fe, una fe tan probable e improbable al 50%.
Lo que experimentaban sus sentidos era una certeza al 100% y decidió confiar en ellos, así empezó a construir su Universo. Ahora le habían destrozado su mundo por culpa de sus sentidos. No se puede retener al amor con el miedo, son las dos fuerzas mas poderosas que existen, pues el amor siempre quiere más y no tiene fronteras y lo da todo sin importar nada, no se conforma con un poco, lo quiere todo para si, el alma, la mente y el cuerpo, y no reconoce autoridad, pues lo que se hace por amor esta por encima de todo, incluso de la muerte, incluso por encima del bien y del mal, es la escalera al cielo el amor.
El miedo es una barrera, un cuarto oscuro, con cadenas y prisiones...una enfermedad que se cuela en el alma y la pudre lentamente, el infierno donde se queman sin morir la mente y el corazón. Donde el alma sufre sin piedad, donde la crueldad no conoce fronteras y es así cada segundo, cada movimiento, cada pestañeo, cada gesto de dolor trae más dolor y no se avanza, pero tampoco se perdura, por miedo a temer, atrapados en una cinta de Moebius, solos con la fe como verdugo.
Y eso fue lo que ocurrió, descubrieron el amor de los sentidos, ese amor por el miedo prohibido, degustaron los encantos del amor cuando hay amor, y descubrieron el animal humano escondido detrás de los ojos de la razón, su nombre es placer.
Pero no se puede esconder una amor encendido, no se puede despertar el fuego en los ojos y luego intentarlo apagar cerrándolos. Cuando despiertes al deseo nunca escapes, tienes que enfrentarlo hasta las últimas consecuencias. Una ilusión, una esperanza, un probable futuro juntos...y para el amor basta.
Pero nuestra crianza y nuestras creencias juegan un papel muy importante a la hora de decidir e inclinar la balanza hacia el amor o el miedo.
Y es por eso que en su Gran Universo ya no está la Reina de Corazones, ahora en su Universo solo hay princesitas vacías que aún hacen lo que les dice mamá...todos los amores que tendrá serán simples victimas para intentar olvidar ese Gran Amor que fue la Reina de su Universo.
El amor es solo para valientes. La reconquista siempre espera...nunca es tarde para luchar por el verdadero y único amor.