No pierdo la Esperanza

Es hoy que empiezo a reflexionar sobre una idea utópica que ronda mi mente.
El ver que las diferencias aquí en el primer Mundo o allá abajo en el Tercer mundo no son tan diferentes, saber y ver que los mismos problemas que tienen aquí también los viven allá y que en realidad no somos diferentes del resto. Todos somos seres humanos luchando por sobrevivir. Las costumbres tal vez hagan la diferencia pero también son otra forma de supervivencia y adaptación a un medio natural. Es una lástima que el dinero se ha ido convirtiendo en la medida absoluta de las relaciones entre los hombres, es lo que decide si eres exitoso o un fracasado.
Pero no pierdo la esperanza de que llegue aquel día en que las personas sean valoradas por lo que son, por sus capacidades, su manera de pensar y de hacer... incluso a veces tengo la sensación de que estamos cerca de ese cambio, en el que este modelo económico que nos aleja de la felicidad y nos obliga a competir entre hermanos, que nos daña y nos desune cada día más, en donde ya no hay tiempo para detenerse a ayudar a quién más lo necesita y en donde nos vemos obligados a estar a la defensiva ante cualquier eventual embestida por parte de quien menos lo esperas.
Es este el modelo de la vanidad y la avaricia que va devorando sueños y esperanzas, que probablemente esté en su punto culmine... aquel punto en el cuál la sociedad dará un giro definitivo hacia una concepción diferente de humanidad, en donde todos somos parte de un todo que fue modelado para funcionar de manera armoniosa, un mundo en el cual todos somos igual de importantes y nos complementamos mutuamente hacia un fin común; el amor al prójimo y la búsqueda de la verdadera felicidad.

"Aquel que anhela alcanzar un verdadero equilibrio mental sabe que el hombre viene al mundo sin dinero y sin dinero se va de él."