La Chica de la Foto


La chica de la foto apareció caminando en mi campo de visión (parada de taxis de la calle Goya esquina Serrano), se detuvo, miró su reloj y tomó asiento.

Habrá quedado con alguien, pensé desde mi taxi.

Una y otra vez miraba a ambos lados de la calle, con nerviosismo. Se ponía en pie, daba tres o cuatro pasos a la derecha, otros tres o cuatro a la izquierda y de nuevo volvía a sentarse.

Luego sacó un libro grueso (American Psycho, de Bret Easton Ellis) y lo abrió por la mitad, simulando leer pero sin leer nada (imposible concentrarse si alza la vista cada dos segundos). Por alguna razón quería que su cita la encontrara leyendo. Quería dar esa impresión, la de mujer leída, sin prejuicios (American Psycho describe con crudeza las hazañas del psicópata Patrick Bateman), con vida interior, paciente con las citas pero celosa de su tiempo. Así, cuando su acompañante llegara más tarde de lo previsto y se disculpara por el retraso, ella podría decir:

- No pasa nada. Estaba entretenida, leyendo.

Sin duda esa cita era importante para ella. Nadie se toma tantas molestias cuando conoces de sobra a la persona que esperas, o cuando no hay intención especial, ni deseos, ni expectativas.

Diez minutos después sonó su teléfono. Miró la pantalla y descolgó. Apenas dijo nada; tan sólo asintió con gesto de resignación, tocándose el pelo, mirando a ambos lados, aún nerviosa, y poco más. Un par de frases después colgó el teléfono, metió el libro en su bolso y se cruzó de brazos. Quien fuera había llamado para cancelar su cita. La chica de la foto parecía triste.

Entonces se me ocurrió algo. Tomé mi móvil y busqué el suyo a través del Bluetooth. En el rastreo me aparecieron tres usuarios: COCO, SEBAS y ROSANAA. Pinché en ROSANAA y al segundo sonó un pitido en su móvil. Al mirar su pantalla arqueó las cejas, echó un vistazo, extrañada, a su alrededor (me hice el loco), y pese a no saber quién estaba tratando de establecer contacto con ella pulsó "Aceptar".

Me llegó su confirmación y escribí: "PASA DE EL Y VENTE CONMIGO"

Al leer mi mensaje volvió a mirar a su alrededor. Seguía sin saber quién se lo había enviado. Por eso me contestó:

"QUIEN ERES?"

Y escribí:

"SOY PATRICK BATEMAN, DESDE TU BOLSO"

Cuando leyó esto último debió de asustarse, o algo, porque salió corriendo.

Visto en: Ni Libre ni Ocupado