¿Quieres dar y recibir Tolerancia?... trabaja tu autoestima.


Nuestro bienestar está relacionado con nuestra forma de enfrentarnos a los acontecimientos diarios de nuestra vida.
Sentirse una persona valiosa es condición indispensable para estimarse, cuidarse, tener relaciones afectivas satisfactorias, realización personal, y así mismo valiosas para la sociedad. Tradicionalmente la medicina ha centrado su interés en las enfermedades del cuerpo, eludiendo otros aspectos del ser humano, como la mente y no hay que olvidar que caminan al unísono. Condiciones de vida, mundo emocional, relaciones y características personales. Son muchos los factores que hay que tener en cuenta.
La autoestima incide en nuestra manera de ser, de estar, de actuar en el mundo y por supuesto de relacionarse. Si no nos valoramos perderemos la confianza en nosotros mismos y como no podría ser de otra manera nos resultará más difícil afrontar y resolver los problemas que vayan surgiendo en nuestra vida cotidiana, caemos en la depresión y el estrés indefinido.
El dinero, la pareja, la maternidad/paternidad el reconocimiento de los demás puede contribuir a que nos sintamos satisfechos, pero no debemos buscar el autorrespeto fuera, sino dentro de nosotros mismos.
Entiendo que una persona con alta estima puede tener entre otras, estas características:
  • Está dispuesta a defender sus ideas o modificarlas si se le demuestra que está equivocada.
  • Confia en su propio criterio, sin sentirse culpable cuando es cuestionada por otras personas y tiene capacidad suficiente para esgrimir sus propios conceptos.
  • Tiene confianza en su capacidad para resolver problemas.
  • Pide ayuda cuando lo necesita porque es consciente que lo necesita.
  • No se deja manipular ni por personas ni por situaciones.
  • Reconoce y acepta de si misma emociones y sentimientos, positivos y negativos y los expresa.
  • No se considera ni superior ni inferior a los demás, es ella.
  • Es capaz de reirse, también de ella misma, de disfrutar en todas las actividades que realice en su vida cotidiana.
  • Respeta las opiniones de los demás aunque no comparta ni sus ideas ni sus valores.
Persona con baja autoestima:
  • Es muy autocrítica lo que le lleva a sentirse insatisfecha consigo misma.
  • Tiene sentimientos de culpabilidad, se critica por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera sus errores, se lamenta y no los asume.
  • Es indecisa porque tiene miedo a equivocarse.
  • Le aterra la crítica de los otros y se siente atacada.
  • Tiene necesidad de complacer, no se atreve a decir “no”.
  • Muestra un alto grado de perfeccionismo, desea hacer todo sin un fallo, lo cual le puede llevar a sentirse mal cuando las cosas no salen a la perfección que se exige.
  • Tiende a sentirse deprimido porque todo lo ve negro.
Entiendo que para poder realizar un cambio personal podríamos partir del deseo de conocernos mejor, reconocer la realidad de nuestro mundo interior y exterior y como nos afectan.
Por ejemplo:
  1. Admitir que diferentes aspectos de mi vida no son satisfactorios: mis relaciones de pareja, mis hijos, mi imagen corporal, mi vida sexual, etc.
  2. Aceptar que no he dedicado el suficiente esfuerzo a algo que deseo y me quejo que no me ha salido bien.
  3. Reconocer que mi ánimo es bajo, no me siento feliz.
  4. Darme cuenta de que estoy evitando hablar de un tema que me preocupa por miedo a los cambios que pueda conllevar.
En definitiva se trata de autoconocerse y de identificar nuestros: pensamientos, creencias, deberes, valores, necesidades y deseos, afectos, sentimientos, emociones, miedos, cualidades, etc. entonces se conseguirá llegar al final de la meta y podremos hallar los recursos suficientes para una mejor autoestima.
Entiendo que el siguiente paso es la autoaceptación de todo aquello que hemos identificado. Si admitimos lo que somos, nuestros sentimientos, cualidades, capacidades, etc. nos posibilitará hacer cambios. Si hemos aprendido a conocernos y aceptarnos, también deberíamos aprender a comunicar de forma clara y segura nuestras necesidades, deseos y sentimientos a otras personas.
La inseguridad o creer que no tenemos derecho a defender lo que pensamos, motivan que no seamos capaces de establecer límites a los demás, de decirles “no”.