La justicia justa


(Por Jonatán Guibert)

Un sabio proverbio chino advierte: si le das a alguien un pez le das de comer para un día, si le enseñas a pescar le das de comer para toda la vida.

Personalmente pienso que este proverbio chino ya ha quedado un poco anticuado.

La Justicia que intenta enseñarnos está reñida con la misericordia y ambas son fruto del amor.

No me refiero a un amor romántico ni tampoco divinizado, sino a ese amor que los librepensadores hemos proclamado y defendido por y para la sociedad, un amor y una justicia humana que se encarna en obras. Obras son amores, ¿pero qué clase de obras?

Tal vez el mundo hoy no sea más injusto que antes, pero gracias a la revolución tecnológica se a hecho más patente su injusticia y esto afecta a los cimientos de nuestra sociedad, digamos que es un fallo estructural de la misma, un fallo global y en su mayoría anónimo. La opresión, (si entendemos que opresión es quitar libertades), en mayor o menor medida, en la mayoría de los países, a todos los niveles, se ha hecho sistemática y la violencia, institucional, el odio se ejerce en forma de racismo y el asesinato se practica a nivel de genocidio, lo vemos todos los días de forma escrita, oral y virtual, en la prensa y las redes sociales, en bloggins y microbloggins en tiempo real. Lo triste es que las mismas estructuras sociales son las que contribuyen a mantener esta injusticia porque no solo existe la injusticia, sino también una falsa beneficencia que enmascara dicha injusticia, no solo existe el analfabetismo, sino también un programa educativo en las escuelas públicas destinado a perpetuar la inferioridad de los pobres como consecuencia de una educación o formación no exigente (o demasiado exigente y poco reflexiva). Un sistema médico que suministra calmantes al enfermo en vez de ofrecer una medicación eficaz. No solo hay injusticia, hay también tribunales de justicia que sistemáticamente dejan impune esa injusticia.

Quizá sea ésta, aún la causa de la necesidad de religión en la sociedad, pues ante tanta injusticia enmascarada la religión viene a ser un consuelo en la esclavitud y el sufrimiento de millones de personas. Quizá también sea necesario eso que los expertos llaman macrocaridad o amor político por más que el lenguaje parezca ingenuo o iluso y hasta escapista, no olvidemos el papel que le dio Aristóteles a “la amistad política”.

Construir estructuras de justicia es también cosa de la política.

No está de más recordar que el prójimo es el más próximo y que tenemos la costumbre de anteponer el concepto de caridad al de justicia, quizá un signo de ineficacia frente a la eficacia de la justicia.

Pero, ¿de qué justicia hablamos?

El proverbio chino aseguraba que si le enseño a alguien a pescar, le doy de comer para toda la vida, pero es mentira. Ese buen hombre al que enseñé a pescar va necesitar una licencia de pesca, necesitará una autoridad que le proteja de posibles agresiones, necesitará de un sindicato que lo defienda contra los excesos de dicha autoridad, necesitará un experto que le asesore en sus contratos con la lonja y probablemente un perito que le enumere todas estas necesidades.

Mucha complicación, mucho enredo burocrático es ésta la injusticia reinante y este es el ejemplo de la farsa de un sistema presuntamente ideado para luchar contra la injusticia. No basta dar un pez o enseñar a pescar, no bastan los analgésicos o un tratamiento médico que no ataque el mal de raíz. Se necesita una intervención quirúrgica un cambio profundo que combata la injusticia y que transforme el concepto de justicia. Una acción capaz de ir contra las cuasas del mal, no sólo de reducir sus efectos. ¿Una utopía?

Quizá con el riesgo de parecer un radical me hago a mi mismo este ejercicio de lógica ¿En qué consiste la justicia? La justicia consiste en dar a cada cuál lo suyo, a cada uno según su derecho. ¿Y quién determina estos derechos? La ley. Por lo tanto, justo equivale a legal.

Podríamos cambiar las cosas y redefinir lo justo por lo que es legal con lo que habría que formular lo legal por lo que es justo, para que esto pueda ser llevado a cabo obviamente implica oponerse a la justicia que en ese momento está en vigor porque resulta insuficiente y por lo tanto injusta.

Me explico, se supone que toda justicia es una mejora con relación a otras situaciones menos justas o más primitivas por ejemplo la Ley del Talión era preferible a una venganza desmedida, el castigo oficial era preferible a la represalia privada, ambas han sido conquistas sucesivas pero siempre incompletas. Del Estado protector hemos pasado a la protección frente al Estado. Conquistas siempre incompletas y además conseguidas con mucho esfuerzo, porque la justicia establecida se niega a evolucionar, tiende de por sí a perpetuarse tal como está y generalmente se defiende contra toda innovación. De ahí que se necesite casi siempre de una acción beligerante para alterar ese orden legal, solo formalmente justo, e imponer otro orden realmente más justo. La verdad es que siempre ha ocurrido así, cada nueva conquista fue el fruto de una reacción de los sumisos, es decir, de una reivindicación considerada ilegal en su momento y reprimida como tal.

Ciertos grupos en España y el mundo empiezan a rebelarse contra la injusticia de la democracia hartos de ver en lo que se ha convertido. Siempre he asociado a la Derecha con la tradición y a la Izquierda con la innovación. Derecha, pensamiento lineal, izquierda pensamiento utópico. ¿Será una utopía también impulsar una justicia constituyente frente a una justicia ya constituída?...un esfuerzo constante hacia otra justicia mucho más perfecta.

¿Somos capaces los librepensadores de cumplir la ley vigente pero también de aspirar a una ley más justa para todos, me refiero a una justicia superior? O por el contrario nos hemos conformado con aceptar y postrarnos ante la injusta justicia imperante. En estos tiempos la pregunta está en las calles, ¿Revolución o Reforma? Son luces y sombras del momento actual.

4 Comentaron:

Anónimo dijo...

que pésima redacción

Anónimo dijo...

ups..se me pasó, y que mala ortografía mi hermano....y eso de "nosotros librepensadores"....está más bien algo egocéntrico e ignorante...librepensador Kant, Weber, Popper, Lhumann, pero vos???

Anónimo dijo...

me encantó y te doy toda la razón muchas veces la justicia que aceptamos como tal no es tan justa como debería ser.

Mr. J dijo...

gracias por sus comentarios queridos anónimos, acepto lo bueno y lo malo, con respecto a mi redacción y mala ortografía diré en mi defensa que no soy escritor, aunque es difícil aceptar una critica así de una persona que comenta con más errores de redacción y ortografía que yo. Cuando digo que me autodenomino Librepensador me refiero no solo a mi persona, sino también a todos aquellos mis hermanos diseminados por el mundo que forman sus opiniones sobre la base del análisis imparcial de hechos y que son dueños de sus propias decisiones, independientemente de la imposición dogmática de alguna institución, religión, tradición especifica, tendencia política o de cualquier movimiento activista que busque imponer su punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica. Confesaré también mi Laicismo y Escépticismo, MEA CULPA.

"Si alguien señala a la luna, el sabio mira la luna. El necio mira el dedo"